Mar adentro.
No pienso volver a mirar hacia arriba, de verdad. La última vez que lo hice me cayó una gota de lluvia en un ojo y me caló tan hondo que se me quedó el corazón hundido durante más de un año.
Terminé por hablar en un tono rojizo y recibiendo miradas un tanto azules, que son más frías que las mías.
Frías y profundas, tal y como es el océano por el que navego. Y quiero sentirme dentro. Lleno de agua y rebosante de viento. Tan sumergido que pueda olvidarme de mi vulnerabilidad y me sienta protegido.
Tan adentro que, excepto los peces como yo, nadie pueda ver lo que en realidad soy.
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=’( =’( cada vez me sorprendes más….gracias!!
Pues ya sabes. Tuyo es.
Beso!