Siempre tengo la sensación de llegar el último.
El último para todo. Por mucha prisa que trato de darme.
Cuando ya todos se han ido.
Y no queda nadie para llevarme a casa.
Cuando tu corazón se ha olvidado de mí.
No me importaba no ser el primero,
Quería ser el último. El último que está contigo.
Pero incluso para ser el último he llegado tarde.
Cuando la fiesta ha terminado.
¿Para qué correr más?
Cuando por la noche, en mi cama, las fotografías,
Y una amarga sensación de pérdida,
Es lo último y único que me queda de ti, junto con un reloj que marca las horas.
Quería ser el último que bebiese de tu boca,
El último que se metiese en tu habitación para oler tu ropa.
Pero incluso para ser el último, he llegado tarde.
Por más prisa que me de, seguiré siendo el último.
Porque te echo tanto de menos,
Que vivo en el pasado.
Y el pasado está, cada vez más, lejos del presente.
Y por más prisa que me de, nunca llegaré a tiempo.
Quería ser el último, el último de tus pensamientos en la noche.
Pero no he conseguido ser más que un breve intermedio al medio día.
Quería ser el último, y lo he conseguido para todo,
Menos para permanecer en tus brazos.
Porque incluso para ser el último, he llegado tarde.
Escrito en la oscuridad...
Susurros y suspiros