¿Cómo controlar un volcán?

•23 diciembre 2011 • Dejar un comentario

Es el fin del mundo tal y como lo conocemos

Y yo estoy aquí en casa, esperando, por si vuelves.

Esperando que algo haya cambiado.

Esperando que te refugies en mí.

Aquí estoy, en casa, intentando controlar un volcán.

Y algún necio me dirá que afloje un poco

Sin darse cuenta de que la lava quema dentro.

Que es más fácil esperarte

Que aceptar que estoy solo.

Que veo el mundo caer por mi ventana.

Y sigo aquí, en casa,

y tú

no vuelves.

Siempre tú

•25 junio 2009 • Dejar un comentario

La Lengua del Paraíso

•17 junio 2009 • 1 comentario

Los guaraos, que habitan los suburbios del Paraíso Terrenal, llaman al “arcoiris” serpiente de collares, y mar de arriba al “firmamento”. “El rayo” es el resplandor de la lluvia. “El amigo”, mi otro corazón. “El alma”, el sol del pecho. “La lechuza”, el amo de la noche oscura. Para decir “bastón”, dicen nieto continuo y para decir “perdono”, dicen olvido.

La Creación

•17 junio 2009 • Dejar un comentario

La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando.

Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envuelto en humo de tabaco, y se sentía feliz y también estremecido por la duda y el misterio.

Los indios makiritare saben que si Dios sueña con comida, fructifica y da de comer. Si Dios sueña con la vida, nace y da nacimiento.

La mujer y el hombre soñaban que en el sueño de Dios aparecía un gran huevo brillante. Dentro del huevo, ellos cantaban y bailaban y armaban mucho alboroto, porque estaban locos de ganas de nacer. Soñaban que en el sueño de Dios la alegría era más fuerte que la duda y el misterio; y Dios, soñando los creaba y cantando decía: Rompo este huevo y nace la mujer y nace el hombre. Y juntos vivirán y morirán. Pero nacerán nuevamente. Nacerán y volverán a morir y otra vez nacerán. Y nunca dejarán de nacer porque la muerte es mentira.

En secreto…

•10 abril 2009 • Dejar un comentario

Recorro cientos de kilómetros con la firme creencia de que no te necesito, que no me gustas, que no te quiero. Pero los recorro, y son cientos.

Dejo que me claves cuchillos en el corazón aun a sabiendas de que no hay nada que puedas hacer ya que me duela tanto. Pero dejo que me los claves, y me duelen.

Me paso las horas mirándote a hurtadillas y utilizando excusas tontas para que no te extrañe mi mirar puesto que tu imagen me resulta indiferente. Pero vienen a ser demasiados los minutos que paso con tus ojos grabados en mi pupila.

Y la verdad es que hago bien cuando voy dejando miguitas de pan por el camino, porque lo cierto es que te busco y no te encuentro.

Ven a caminar conmigo, hacia la luz, hasta el sol.

•23 enero 2009 • 1 comentario

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* Foto: Guylaine 2008

Mar adentro.

•19 enero 2009 • 2 comentarios

No pienso volver a mirar hacia arriba, de verdad. La última vez que lo hice me cayó una gota de lluvia en un ojo y me caló tan hondo que se me quedó el corazón hundido durante más de un año.

Terminé por hablar en un tono rojizo y recibiendo miradas un tanto azules, que son más frías que las mías.

Frías y profundas, tal y como es el océano por el que navego. Y quiero sentirme dentro. Lleno de agua y rebosante de viento. Tan sumergido que pueda olvidarme de mi vulnerabilidad y me sienta protegido.

Tan adentro que, excepto los peces como yo, nadie pueda ver lo que en realidad soy.

En pequeño.

•28 diciembre 2008 • 18 comentarios

A veces vuelvo.

Veo a mi madre, a mis amigos, mi ciudad, mi familia.

Vuelvo y cojo fuerza para seguir en la brecha.

Y bueno, pues solo es eso, que a veces vuelvo a casa para sentirme mejor.

Felices fiestas.

La Envidia de ser un Caballo

•27 diciembre 2008 • Dejar un comentario

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Esta guerra fría, la tuya y la mía…

•27 diciembre 2008 • 3 comentarios

- Todavía quema, entre nosotros. (Así, como dejando caer cosas de las cuales me asusto)

- Sí, yo preferiría no arrimarme tanto y quedarme donde todavía es cálido, la abrasión me da miedo.

- Por eso no me acerco demasiado, para que no te asustes. Te sonrío desde mis ojos, que también saben besar con la mirada.

- Sonríeme mucho entonces, pues solo me tienes que mirar.

Pesadilla antes de Navidad

•27 diciembre 2008 • Dejar un comentario

Las pesadillas, en compañía, asustan menos…

 

K en Nightmare Before Xmas

El velatorio

•22 diciembre 2008 • 1 comentario

La Envidia es algo que me ha caracterizado desde hace ya algún tiempo. Por lo tanto me fijo y copio aquello que veo en los demás que me hace sentir bien.

Te invito a que, si te parece bien, compartamos nuestras velitas.

Pásate por el velatorio y dame un poco de tu luz.

Gracias.

Te encontré

•17 diciembre 2008 • 6 comentarios

Y siempre habías sido tú. Con diferentes disfraces.

Distintos envases que contienen tu esencia.

Por encima de mí.

Por debajo.

Durante y mediante.

Tan cerca…

Safo me dice: “Has refrescado mi alma, que ardía de ausencia”.

Estás en mi centro. Como una fuente que me da fuerzas.

La esencia está dentro.

Sonriéndome desde bocas distintas,

siempre tú.

Mi casa

•7 diciembre 2008 • 2 comentarios

Vuelvo de viaje y detengo el carruaje un momento para descansar. No me acuerdo cuándo he dejado de ser caracol y aparco la casa que llevo a cuestas.

Cada vez que me imagino volviendo a ti tengo la misma sensación de haber vuelto a mi hogar. Y entonces oigo; “…tranquilo, todo está saliendo como debería”.

No sé muy bien quién eres. Solo te percibo, a veces, y de forma oculta. Algunos días siento tu calor.

Mientras tanto sé que te echo de menos, también me echo de menos a mí.

Pero como por ahora me sigue doliendo decir adiós, lo dejamos por esta vez con un arrepentido “hasta luego”.

Y se me tambalea el mundo.

Ahora vuelvo a subir al carruaje y lo dirijo al final del túnel, donde sé que me esperas.

El último

•18 octubre 2008 • 3 comentarios

Siempre tengo la sensación de llegar el último.

El último para todo. Por mucha prisa que trato de darme.

Cuando ya todos se han ido.

Y no queda nadie para llevarme a casa.

Cuando tu corazón se ha olvidado de mí.

No me importaba no ser el primero,

Quería ser el último. El último que está contigo.

Pero incluso para ser el último he llegado tarde.

Cuando la fiesta ha terminado.

¿Para qué correr más?

Cuando por la noche, en mi cama, las fotografías,

Y una amarga sensación de pérdida,

Es lo último y único que me queda de ti, junto con un reloj que marca las horas.

Quería ser el último que bebiese de tu boca,

El último que se metiese en tu habitación para oler tu ropa.

Pero incluso para ser el último, he llegado tarde.

Por más prisa que me de, seguiré siendo el último.

Porque te echo tanto de menos,

Que vivo en el pasado.

Y el pasado está, cada vez más, lejos del presente.

Y por más prisa que me de, nunca llegaré a tiempo.

Quería ser el último, el último de tus pensamientos en la noche.

Pero no he conseguido ser más que un breve intermedio al medio día.

Quería ser el último, y lo he conseguido para todo,

Menos para permanecer en tus brazos.

Porque incluso para ser el último, he llegado tarde.

El Viaje

•15 octubre 2008 • 2 comentarios

 

A medida que fui dando los primeros pasos fue atardeciendo. No se cómo pude sumergirme en la oscuridad que avanzaba y antes de que me diese cuenta era de noche. Una noche larga. Todo me atemorizaba. Hubo monstruos que me hirieron. Me ataron las manos y los pies. Me robaron el habla, me impidieron pensar. Pedí socorro pero nadie se enteró porque de mi boca solo salía silencio. Me equivoqué en algunas ocasiones y di también por monstruos a los que quisieron ayudarme. La oscuridad no me dejaba distinguir. Seguramente llevé mi noche a sus días por unos instantes, y lo siento. Supliqué como pude a muchos que me acompañasen en el camino pero siempre estuve solo. Aprendí a moverme maniatado, a hablar con el comportamiento y sobre todo observé. Todo era confuso al principio pero las sombras se hacían nítidas dentro de lo negro y conseguí avanzar con agilidad entre todo lo agresivo que me rodeaba. Seguí andando y tanto andé que empezó a amanecer. Las sombras fueron desvaneciéndose hasta que solo alguna consiguió perturbarme. Ahora es de día. Ha sido una noche que ha durado muchos años. Ha sido la lentitud más grande de mi vida pero el sol, en estos momentos, brilla mas que nunca.

Hola querida,

•15 octubre 2008 • 1 comentario

sábado, agosto 23, 2008

Déjame que te diga primero que esos ojos pueden volver loco a cualquiera, aunque creo que en el fondo lo sabes. Y pensaba que podrías echarme un cable con aquello de mantener la apariencia cuando te has quedado tocado, y hundido. Porque como bien debes saber a estas alturas, a cualquiera de mi tipo lo que más le importa, es lo que menos importa, la apariencia.

Y en esto andaba yo pensando cuando recibí tu carta esta mañana, si quiera sin entender muy bien lo que decías en el encabezamiento. Es lo que tiene aquello de estar aturdido. Me la tragué por los ojos, a la par que me inyectaba el café que me estaba tomando, ya que debía volver corriendo al trabajo.

Y esta noche al regresar al pasillo, oscuro e infinito, donde comenzó nuestro viaje he comprendido el objetivo de la misiva que estaba desnuda y tiritando, la pobre. Y me acordé de repente que tuvieron que pasar algunos años desde entonces, para comprender que no era a mí a quien odiabas tanto.

Cómo aquellas veces que nos hemos vuelto a ver, en las esquinas de nuestra vida, se han quedado fijadas al camino como recodos agradables e infinitos, como si nunca te hubieses vuelto a ir. Pero a mi me gusta verte en el monte, conmigo, y con quien tú quieras.

Muchas gracias, Marta, por haberme hecho volver y por querer quedarme.

Yo también, te reconocería en cualquier esquina.

Besos,

Yo

Pd.: ¿Y de verdad sigues creyendo que la lógica lo explica todo, después de pensar que mi amiga vegetariana, que dice que ella la carne solo la chupa, iba por el monte lamiendo vacas?

Querido mío: (Por Jautelina)

•14 octubre 2008 • Dejar un comentario

Sé bien que llego tarde pero al final me atrevo a decirte lo que nunca digo porque me parecen estas palabras las migas que quedan sobre la mesa y que nadie recoge porque volverán tras la cena.

Te recuerdo del pasillo oscuro e infinito, cuando tú eras muy joven y yo no sabía nada; los ojos de ambos velados por la ira que tú sentías. También de tardes de lluvia caída al son de la música de tu piano.

Y te conozco de haberte visto con otras caras y con otro atuendo más alegre y, a veces, de luto. Te reconocería en cualquier esquina de mi vida.

Y te necesito. Para que me corrijas aunque no me equivoque; para que puedas darme sombra en esta margen sin alameda; para que cuentes lo que a mí se me olvida; para que no me vuelva invisible ni ciega; para tener tres manos; para que me sujetes y me empujes; para que me abras la puerta; para que yo no la cierre; para que dejes un resquicio en tu piel donde puedan vivir todas estas cosas ya que yo no consigo alcanzarte ahora. Y para que te quedes.

Puentes

•14 octubre 2008 • Dejar un comentario

“Toma, aquí tienes estos puentes para que los cruces” -me decías-. No quiero puentes, no quiero cruces, no quiero andar. Se me ha hecho el camino muy largo y necesito parar ahora. La complicidad duele. El cansancio, la tristeza, la locura, la pasión… duele. Duele la distancia. Sobre todo si hay un puente entre medias.

La distancia entre tú y yo

•13 octubre 2008 • 2 comentarios

Estaba yo pensando que desde mi ventana hasta la primera farola que está encendida ahora mismo podrá haber unos quince mentros, justo la mitad de la distancia de la que habría desde esa farola hasta la siguiente, con lo que tendríamos una distancia de unos treinta metros entre farolas. Aplicando esta regla a lo primero que se me pasa por la cabeza, quiere decirse, tú, podría fijarse mi obsesión contigo en quince y la que tú sientes por ese innombrable de… en treinta. Así que creo que esta noche me voy a liar a pedradas con la farola esa asquerosa que está física y visceralmente más alejada de mi ventana. Ah, y perdona por estas tonterías que se me pasan por la cabeza de vez en cuando… ¿Será el café?

En mi escondite

•12 octubre 2008 • 4 comentarios

Si hubiese sido viento habría tardado menos en llegar a un rincón tranquilo en el mundo para pensar en ti, que es lo mejor que hay después de estar contigo.

Si hubiese sido agua me habría convertido en lluvia para empapar tu cuerpo y llevar tu esencia esparciéndola por toda la ciudad al evaporarme.

Si hubiese sido tierra me habría removido hasta formar montañas por debajo de tus pies para que pudieses tocar, con las manos, el cielo.

Pero no soy más que humano y necesito ser amado, por lo tanto seguiré queriéndote incondicionalmente desde éste, mi escondite.

¿Te o café?

•11 octubre 2008 • Dejar un comentario
Este estado de apatía continua no debe ser bueno, no sé si es porque espero demasiado de ti, o tal vez porque me das muy poco. Será que tomo café cuando no me gusta, ni tampoco el té. Tal vez porque me engaño intentando pensar que soy mejor de lo que en realidad soy. Puede que sea porque no consiga engañarme.

Este enfado que no cesa me está volviendo loco, no soy yo, son los demás. LLevo mi vida como puedo, como todos. No me queda más para ofrecerte. Creo que solo quieres a la idea de lo que yo podría ser, soy tu decepción, ¿verdad? Estoy llegando a la conclusión de que tal vez sea yo y no los demás.

Respira

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

Existe una extraña sensación de irrealidad…

Como cuando estás soñando.

Solamente respira.

Quería ser especial.

Solamente respira.

Otro día más.

Jodidamente especial.

Desde que te fuiste, ya te dije, se ha hecho más pequeña la Gran Vía.

Simplemente respira.

Y doy paseos sólo.

Respira.

¿Y si me atrevo y te pido que vuelvas a Madrid, vida mía?

Simplemente respira.

No pienso perderte.

Respira.

Jodidamente especial.

Solamente respira.

Pero soy un bicho raro.

Respira.

La nueva Era

•8 octubre 2008 • 1 comentario

Me llamo Destino y soy el Río que cruza tu vida, arrastrándote, envolviéndote en mí y dejándote de nuevo justo en el sitio preciso donde necesitas estar.

 
Me llamo Destino y te acerco a tu alma gemela. Te proporciono recuerdos mientras te arrullo con mi corriente. Te sostengo.

 
Me llamo Destino y si permaneces junto a mí, te daré algo mucho más grandioso que cualquier afluente que vayamos dejando por el camino.
Y ese es nuestro sino, si estás a mi lado, el Mar es nuestro destino.

++ Pop Art Picture Made By Rubén Lázaro

Ahora entiendo a la lluvia

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario
Ahora la entiendo

El Pozo de Pablo Neruda

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

Te engaño y me engaño. Mis sentimientos son para quien tú no eres o lo que tú no eres pero los descargo en ti, como si fueses un espejo que modifica la realidad. Como si esperase aquello que embellece el desierto, que en alguna parte esconde un pozo de agua.

Y vuelvo de mi pozo cerrado, aún con jirones, recordando que no llueve todos los días en la profundidad de mi existencia. Con la esperanza de poder darte algo que guardo para ti en las alturas…

Pero cuanto más me dirijo a ti, más me alejo y me acerco a lo que no quiero separarme. A lo que me duele, pero en definitiva, me hace recordar que estoy vivo.

Estoy vivo y mantengo la esperanza de poder darte algo que guardo para ti en las alturas…

Y en tu desierto encuentro un pozo lleno de agua. Y aunque no tenga sed te embellece. Porque mi alma es profunda y oscura. Porque guardo algo para ti en las alturas…

…un beso más profundo que mi abismo.

Juan Manuel Rodríguez – Jurado Sopeña

“EL POZO

A veces te hundes, caes
en tu agujero de silencio,
en tu abismo de cólera orgullosa,
y apenas puedes
volver, aún con jirones
de lo que hallaste
en la profundidad de tu existencia.

Amor mío, ¿qué encuentras en tu pozo cerrado?
¿Algas, ciénagas, rocas?
¿Qué ves con ojos ciegos,
rencorosa y herida?

Mi vida, no hallarás
en el pozo en que caes
lo que yo guardo para ti en la altura:
un ramo de jazmines con rocío
un beso más profundo que tu abismo.

No me temas, no caigas
en tu rencor de nuevo.
Sacude la palabra mía que vino a herirte
y déjala que vuele por la ventana abierta.
Ella volverá a herirme
sin que tú la dirijas
puesto que fue cargada con un instante duro
y ese instante será desarmado en mi pecho.

Sonríeme radiosa
si mi boca te hiere.
No soy un pastor dulce
como en los cuentos de hadas,
sino un buen leñador que comparte contigo
tierra, viento y espinas de los montes.

Ámame, tú, sonríeme,
ayúdame a ser bueno.
No te hieras en mí, que será inútil,
no me hieras a mí porque te hieres.”

Pablo Neruda

Hago pájaros de barro

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

Cogí un puñado de arena húmeda y le di forma redondeada con mis manos. Ni siquiera me importó mancharme la ropa. Estaba contagiado por la mirada atenta llena de expresividad y de emoción de mi perro. Lancé con todas mis fuerzas la masa y desvié la mirada enseguida hacia el chucho que salía disparado detrás intentando alcanzarla. Cuando la bola se estrelló contra el suelo, se deshizo en mil minúsculos granitos de arena. Se desintegró ante la estupefacción del desencantado animal y giró su cabeza preguntándome si yo lo podía entender. Lo cierto es que lo entendía, pero no me apetecía ponerme a explicarle a un perro, en mitad de la calle, el mecanismo por el cual algo que parecía sólido se deshacía mediante el contacto con el suelo.

La misma bola, pero un poco más compleja, cruza llevando nuestras vidas por encima nuestra. Los amoríos, amistades, pretensiones, ilusiones y proyectos se van desprendiendo con la fuerza del tiempo. Para algunas personas, nunca se estrella contra nada y simplemente continúa hasta el final de los dias, pero para otras, parece ser que la fuerza con la que se lanzó es bastante menor y llega antes a tocar el suelo deshaciendose como en un intento de explosión. Es entonces cuando giramos la cabeza para preguntar si hay alguien que lo entienda aunque… suele obtenerse la misma respuesta que yo le di a mi perro. Quiere decirse, ninguna.

Tentaciones

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

- Eva, pensándolo bien, no llego a comprender el sentido de la prohibición. Me parece algo sádico que se nos de la oportunidad de hacer lo que por naturaleza humana queremos, para luego ser castigados.
- Pero si tenemos todo lo que necesitamos y podemos desear porque se nos ama más allá del entendimiento. No sería justo hacer lo único que no debemos. ¿No crees?
- Creo que nos sobra todo aquello que pueda haber fuera del entendimiento nuestro. Es suficiente amarnos en los límites de nuestra consciencia.
- Eres una serpiente, tentadora y oscura.
- No, no lo soy. Soy lo único que te ama en esta tierra, por lo que eres y por lo que soy. Empezaremos de cero y viviremos como nosotros decidamos, tal vez de un modo poco cómodo pero felices. Y la serpiente a la que te refieres, esta comiendo manzanas, o merodeando por los cielos. Vamonos tú y yo a envolvernos con el mundo.

No es lo mismo

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

Porque hay diferencia entre engullir una plasta de carne sangrante y degustar el sutil sabor de una fina lámina de carpaccio….
Porque no es lo mismo avalanzarse sobre alguien que seducir invitando con la mirada…
Por todo eso y por mucho más, no es lo mismo estar junto a alguien, que ser amado por ti.

Mi boca y la tuya

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

Aquellos maravillosos años

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

Pensar que uno esta inmunizado es algo ingenuo, por no decir estúpido… No darse cuenta de que la isla donde uno tiene los pies apoyados se sostiene sobre la punta de un alfiler hace que el hundimiento sea pletórico en todos los sentidos. Volver a acercar mi boca a la tuya después de tanto tiempo ha sido un lamentable y muy dulce error.

Nocturneando

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

“El dolor por la muerte de un ser querido puede llevar a la gente a hacer cosas extrañas”. Y es cierto. No hay más que echar un ojo a ciertos detalles para percatarnos de ello. Pero, sinceramente, lo que más me preocupa a mi es la de cosas extrañas que se pueden llegar a hacer ante el miedo de perder a un ser querido, y no me refiero a que nadie vaya a fallecer, pero puede salir de la vida de uno, que a fin de cuentas, viene a ser lo mismo para el interesado. Por eso hay veces en las que no entendemos las actuaciones de los demás o las mal interpretamos. Y aunque siempre cueste admitir que a lo mejor uno mismo tuvo un poco más de culpa de lo que creía, tal vez deberíamos hacerlo, o al menos, pensar en ello…

La carta de mi vida

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

…y abriéndola me di cuenta de que había llegado a casa, después del trabajo sin recordar prácticamente nada del trayecto. Me había convertido en autómata. Mi mundo podía desmoronarse y aplastarme simplemente si no había conseguido terminar algo de lo que me había apuntado en la agenda para ese día. Así pues, deslicé el abrecartas con más fuerza y saqué lo que había dentro. Nunca llegaré a entender como en tan minúsculo espacio puede caber tanto. Me encontré asombrado ante lo que iba descubriendo… Había mucho más que palabras. Era, sin lugar a dudas, la carta más celebre de la historia de la humanidad. Era, abrumadoramente, la disculpa más humilde. Era viento con aroma a sal, agua dulce y fría, la sensación de flotar por el espacio, la tranquilidad tangible, la explicación que siempre buscamos, la vida en su estado más puro, la sensación de haber tenido un dulce sueño y todavía pensar que lo estaba viviendo. Me pregunté entonces por qué siempre que no se encuentra lo buscado, se intenta cambiar la condición de lo obtenido en su defecto… Y la respuesta fue ver a mi madre enfrente mía, rodeada de un grupo de vecinos que intentaban reanimarme, pues al llegar del trabajo y abrir el buzón, me encontré con una carta de mi empresa en la que me notificaban el despido y ante tal cambio inesperado en el trayecto que uno supone que va a ser el resto de su vida… me desmayé y soñé que cambiaba la condición de lo que había obtenido.

En algún lugar…

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

Entrelazados en lianas de flores silvestres se encuentran mis pensamientos. Siguiendo los tallos y desembocando en los pétalos.
Rodeados de alambres de espino se divisan mis setimientos. No salen, pero laten fuerte y de vez en cuando se liberan para volver a ser encarcelados.
Entre nubes estoy sumergido. En lo blanco y espeso. En lo borroso me veo sin ver más alla de los alambres y de las flores.
Y sigo aquí, rodeado de mundos que rozan mis pensamientos, mis sentimientos y a mi mismo. Pero todavía no puedo ver más que nubes.

Letargo

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

He muerto hace solo unos días. He abandonado mi cuerpo y mi mente y me he sumido en un estado de letargo absoluto en el que nada hay que pueda hacerme despertar. No sé cuánto duraré en este estado. Puede que unos meses, o incluso más. A lo mejor no vuelvo hasta que no vea que las cosas están mejor en el mundo o hasta que decida que es el momento de afrontar los problemas de frente. De momento voy a seguir muerto que me va muy bien y voy a dejar a mi cuerpo y a mi mente que actúen como crean conveniente sin yo decirles nada. Y por favor, si ocurre algo catastrófico no me aviseis, a fin de cuentas no me voy a enterar.

Vida social

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

Te llamo, me llamas. Me llaman, les llamo. Quedamos, nos vemos. Me voy, he vuelto a quedar. Vuelvo. Salgo. Me cuentas, te escucho. Entramos. Charlamos.

Qué momento más social por el que estoy pasando. Qué agitación de vida. Pero esque este estado de supuesta felicidad no me deja respirar…

Otro rumbo

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

Se agita, mi amor, se agita. Se agita mi respiración cuando hablas sin mirarme a los ojos. Cuando sonríes volviendo la cara. Cuando suspiras elevando la mente hacia otros caminos.

Se estanca, cielo, se estanca. Se estanca mi sentimiento, lo que pienso acerca de ti. Y se paran mis ánimos de mirar hacia delante cuando no dejas de mirar atrás.

Se hunde, cariño, se hunde. Se hunde mi corazón en un océano. En un abismo. Pero vuelve a flotar. Porque está hecho de madera y los golpes que le das solo consiguen que siga otro rumbo.

Donde habite el olvido

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

Bienvenido. A mi casa, a mi vida. ¿Cómo ha sido el viaje? ¿Largo? Descansa ahora. Te queda la eternidad para acompañarme. Vuelves con las oscuras golondrinas, con el alma que habla con los ojos y que besa con la mirada…

Bienvenido a mis vista y a mis oidos. Y lo dicho, un placer tenerte aquí…

Planes de futuro

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

¡Qué emocionado que estoy! No puedo dejar de pensar en ello. Tenemos tantas cosas que hacer juntos… Para empezar quiero llevarte a uno de mis sitios favoritos. Es un rincón del Retiro, tranquilo, con mucho verde, cerca de una fuente. Me va a encantar poder compartir mis ratos de lectura allí contigo. ¿Viajar? Por supuesto que si. Hay tantísimos sitios que los dos queremos conocer… Tendremos que dedicar, cuando vivamos juntos, un día a la semana para hacernos en casa una cena especial y romántica. Espero que hagas buenas migas con mis amigos, son gente que vale mucho, te lo aseguro. ¿Que más, que más? Ahhh, si, como no, tenemos que intentar descubrir cada mes un par de bares que pongan buenas tapas. Y después podemos hacer una escapadita al teatro, que se que te gusta eso. ¿Qué te parece? De tener mascotas y niños y todo lo demás ya lo iremos viendo, pero de momento estoy tan ilusionado… Me alegra saber que tú tambien lo estás. Y bueno, que no te lo he dicho. Aún queda lo más importante. Y es que todavía tenemos que conocernos. Alguien tiene que presentarnos en una noche mágica de verano de esas que no se olvidan. Va a ser todo tan perfecto… ¿A que si?

Olvidos sin importancia

•8 octubre 2008 • Dejar un comentario

Me preparé a conciencia, prácticamente, desde que tuve uso de razón. Esperé año tras año. Fue largo. Medité una tras otra las frases con las que te conquistaría. Elegí en mis pensamientos las rosas más rojas que te regalaría. Escogí los lugares más bellos donde te llevaría y más bellos aún donde te besaría. Me fijé en los árboles más fuertes para que pudieses apoyarte en mí. Leí y me aprendí las más profundas poesías con las que te mecería por la noche. Las palabras más suaves, las caricias más sentidas. Pero se me olvidó…

Se me olvidó que me gustaste porque eras todo aquello que yo no había previsto. Se me olvidó que me sorprendías. No me prepare para los momentos difíciles. No pretendí agobiarte. No busqué en los árboles las raíces que hacían que se sostuviesen erguidos. Me faltó firmeza. Se me olvidó decirte que te seguía queriendo cuando discutíamos. Se me olvidó saber que para lo mas importante contabas tú también. Y ya no quiero seguir olvidando porque si te olvido a ti, olvidaré el azul del cielo.

Cartas de Virginia Wolf a su esposo

•8 enero 2008 • Dejar un comentario

Virginia Woolf a Leonard Woolf
(Carta escrita por Virginia Woolf a su marido Leonard, momentos antes de ahogarse intencionadamente en el río Ouse)

28 de Marzo de 1941

Querido,

Estoy segura de que, de nuevo, me vuelvo loca. Creo que no puedo superar otra de aquellas terribles temporadas. No voy a curarme en esta ocasión. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor. Tu me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todo momento todo lo que uno puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta el momento en que sobrevino esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto te quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte… todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tu. No queda nada en mí salvo la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.

 
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