¿Cómo controlar un volcán?

•23 diciembre 2011 • Dejar un comentario

Es el fin del mundo tal y como lo conocemos

Y yo estoy aquí en casa, esperando, por si vuelves.

Esperando que algo haya cambiado.

Esperando que te refugies en mí.

Aquí estoy, en casa, intentando controlar un volcán.

Y algún necio me dirá que afloje un poco

Sin darse cuenta de que la lava quema dentro.

Que es más fácil esperarte

Que aceptar que estoy solo.

Que veo el mundo caer por mi ventana.

Y sigo aquí, en casa,

y tú

no vuelves.

Siempre tú

•25 junio 2009 • Dejar un comentario

La Lengua del Paraíso

•17 junio 2009 • 1 comentario

Los guaraos, que habitan los suburbios del Paraíso Terrenal, llaman al “arcoiris” serpiente de collares, y mar de arriba al “firmamento”. “El rayo” es el resplandor de la lluvia. “El amigo”, mi otro corazón. “El alma”, el sol del pecho. “La lechuza”, el amo de la noche oscura. Para decir “bastón”, dicen nieto continuo y para decir “perdono”, dicen olvido.

La Creación

•17 junio 2009 • Dejar un comentario

La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando.

Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envuelto en humo de tabaco, y se sentía feliz y también estremecido por la duda y el misterio.

Los indios makiritare saben que si Dios sueña con comida, fructifica y da de comer. Si Dios sueña con la vida, nace y da nacimiento.

La mujer y el hombre soñaban que en el sueño de Dios aparecía un gran huevo brillante. Dentro del huevo, ellos cantaban y bailaban y armaban mucho alboroto, porque estaban locos de ganas de nacer. Soñaban que en el sueño de Dios la alegría era más fuerte que la duda y el misterio; y Dios, soñando los creaba y cantando decía: Rompo este huevo y nace la mujer y nace el hombre. Y juntos vivirán y morirán. Pero nacerán nuevamente. Nacerán y volverán a morir y otra vez nacerán. Y nunca dejarán de nacer porque la muerte es mentira.

En secreto…

•10 abril 2009 • Dejar un comentario

Recorro cientos de kilómetros con la firme creencia de que no te necesito, que no me gustas, que no te quiero. Pero los recorro, y son cientos.

Dejo que me claves cuchillos en el corazón aun a sabiendas de que no hay nada que puedas hacer ya que me duela tanto. Pero dejo que me los claves, y me duelen.

Me paso las horas mirándote a hurtadillas y utilizando excusas tontas para que no te extrañe mi mirar puesto que tu imagen me resulta indiferente. Pero vienen a ser demasiados los minutos que paso con tus ojos grabados en mi pupila.

Y la verdad es que hago bien cuando voy dejando miguitas de pan por el camino, porque lo cierto es que te busco y no te encuentro.

Ven a caminar conmigo, hacia la luz, hasta el sol.

•23 enero 2009 • 1 comentario

carretera1

* Foto: Guylaine 2008

Mar adentro.

•19 enero 2009 • 2 comentarios

No pienso volver a mirar hacia arriba, de verdad. La última vez que lo hice me cayó una gota de lluvia en un ojo y me caló tan hondo que se me quedó el corazón hundido durante más de un año.

Terminé por hablar en un tono rojizo y recibiendo miradas un tanto azules, que son más frías que las mías.

Frías y profundas, tal y como es el océano por el que navego. Y quiero sentirme dentro. Lleno de agua y rebosante de viento. Tan sumergido que pueda olvidarme de mi vulnerabilidad y me sienta protegido.

Tan adentro que, excepto los peces como yo, nadie pueda ver lo que en realidad soy.

 
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